Acarició su cuerpo
lo cogió entre sus brazos
adoptando formas eternas...
dando señales que aumentaban el amor
Ella lo abrazó con la mirada
hasta abrigar sus límites...
Cada segundo a su lado aumenta la sensibilidad
se han hecho grandes sus latidos...
el alma crece permitiendo al tiempo
ser tiempo...
La preocupación le acompaña
Besa cada logro en la frente
se dice sin descansar...
La complicidad sonríe
al conocer el regalo mutuo
que se han hecho los dos... Al tenerse
La ternura activa el recuerdo
observando en su dedo índice
los suyos...
hogares, castillos, mochilas y vidas
De estar en ambos lados de la superficie
un gran pequeño azul...
De buscar y buscarse
de aceptar los encuentros y desencuentros...
Capaz de llenar vidas ajenas
compartiendo...
derramando generosidad por las rendijas
De encontrar la mayor fuerza
en su debilidad...
y los sueños...
Mónika Cazorla